Higiene y protección de almohadillas tras el campo
Barro, espigas ocultas y asfalto caliente. Un perro todoterreno exige un mantenimiento riguroso del tren inferior para evitar cojeras e infecciones.
Inspección después de cada ruta
Las almohadillas son el único calzado de tu perro. Aguantan mucho desgaste, pero son vulnerables a cortes y objetos punzantes.
El mayor peligro en el campo no es el desgaste, son las espigas secas. Estas semillas tienen forma de flecha: si se clavan entre los dedos avanzan bajo la piel y pueden acabar en un absceso. Revisar las patas al llegar a casa no es opcional.
Protocolo de limpieza en casa
Meter al perro en la bañera después de cada paseo no es viable ni bueno para su piel. Lo que funciona es una limpieza rápida y localizada.
- Limpieza por inmersión focal: un limpiapatas portátil de silicona retira el barro incrustado sin mojar al resto del perro.
- Secado estricto: la humedad que queda entre los dedos es el caldo de cultivo de la dermatitis. Sécale siempre, sobre todo entre los espacios interdigitales.
- En frío extremo o asfalto muy caliente, la almohadilla se agrieta: los bálsamos protectores ayudan a mantenerla flexible.
Señales de alerta en la pisada
- Se lame compulsivamente una pata concreta.
- Cojera intermitente o apoya menos peso en una extremidad.
- Almohadillas muy ásperas o con grietas que sangran.
Una cojera que no remite, una zona hinchada entre los dedos o el lamido obsesivo de una sola pata son motivo de consulta veterinaria. Si sospechas que hay una espiga clavada, no intentes sacarla hurgando: se puede partir y seguir avanzando bajo la piel.

